¿Por qué me gusta Eurovisión?

Esta es la típica pregunta que me han hecho mil veces, entre sorprendidos y divertidos, cuando digo que me encanta Eurovisión, como si no fuese posible que una persona cuerda se pudiese tomar esto en serio. No me molesta en absoluto la pregunta, es más, la entiendo y entiendo el tono en el que se formula, el festival se lo ha ganado a pulso. Esto no es un alegato de defensa a ultranza, simplemente me apetece explicar tranquilamente por qué llevo años siguiéndolo de forma activa. Por si os hacéis esta misma pregunta, ¿por qué te gusta Eurovisión?, por si alguien os la dirige a vosotros o por si os la autoformuláis (cosa que me pasa bastante también). Os dejo mi lista de Spotify para que os acompañe en la lectura.


Motivo principal y fundamental: todos los años aparecen varias canciones que me gustan. Y es así, a este festival le rodean muchas cosas más o menos interesantes de las que ahora hablaré, pero para mí la principal de ellas es la música. Porque sí, es necesario que lo aclare, que esto va de canciones pero a veces parece que la música queda en segundo plano. Si no hubiese canciones que me gustasen, no lo seguiría. Y de vez en cuando, como ahora, me siento a escuchar las viejas glorias de años pasados y digo “qué temazo”. He descubierto canciones, he descubierto grupos, otros que ya me gustaban han participado o intentado participar y he llegado incluso a ver a Lordi en directo de gira por España.

En el aspecto musical también tengo que comentar unas cuantas cosas malas, soy consciente de ellas y restan puntos, pero no inclinan la balanza lo suficiente hacia lo negativo. Vaya, que me estoy intentando anticipar a los posibles “si las canciones son una basura” que se os ocurran. Eurovisión es un Burguer King de la música: productos fáciles de consumir, de 3 minutos, con predominio del cantante sobre el grupo (y con la música en playback, encima), prohibido por reglamento que contengan mensajes políticos y que tienen que atraer la atención del mayor público posible en el menor tiempo. Son las reglas del juego, las asumo desde el primer momento. También hay notorias excepciones que dan vidilla al asunto, pero, en general, para escuchar música clásica tengo el Auditorio Nacional y para el black metal, Noruega. Sí, soy capaz de escuchar electropop y black metal. Y odio el snobismo musical de “lo que escucho yo es lo auténticamente bueno y el resto, basura”, así que no tengo prejuicios.

1 Lordi ganadores de eurovisión 2006

Lordi ganando Eurovisión en 2006.

El descubrimiento. Siguiendo en el terreno de lo estrictamente musical, me encanta descubrir temas nuevos, estilos, grupos. Cuando se acerca el festival, con la lista de canciones ya cerrada, me encanta esa sensación de poner a escuchar a ver qué trae el año. Mi gozo suele irse pronto al pozo cuando empiezan a pasarme canciones por delante de manera totalmente indiferente. Porque vale, he dicho que hay canciones que me gustan, pero el ratio suele estar en que por cada canción que me llama algo la atención hay entre 5 y 10 que borraría del planeta, depende del año. Este año 2017, por ejemplo, entre las 42 participantes hay 10 que me gustan, alguna un poco por los pelos. Pero el “a ver qué trae este año”, aunque a veces acabe en decepción, siempre está ahí. Y, de estas 10, y de las de otros años, ya puedo atesorar varias, que escucho ahora con gusto y que lo seguiré haciendo una vez pase el concurso.

Celebrate diversity. El eslogan de este año en Ucrania me va a servir para aportar otra de las razones: la diversidad. También creo que la diversidad eurovisiva tiene cara y cruz y, a veces, es un poco hipócrita. Por empezar con lo positivo, digamos que he escuchado cosas que jamás por mí mismo me habría dado por escuchar. Este año me gusta una cantada en húngaro por un un tipo de etnia gitana, por poner un ejemplo extremo pero cercano. También tenemos otros estilos musicales mucho más accesibles y comerciales que jamás me habría puesto a escuchar precisamente por eso, donde tenemos al célebre Jessy Matador que me conquistó con su Allez Ola Olé en 2010, que podría haber pasado por canción del verano francés. U otros géneros, que no es que no me gusten, pero que no domino y que por ello raramente me da por escuchar. Aparte, lo de la diversidad ya no es solo en lo musical y aquí es donde empezamos ya a entrar en otros motivos. Diversidad cultural, de idiomas, instrumentos folclóricos locales o hasta trajes regionales. El escaparate cultural puede ser de lo más amplio, reflejo de la maravillosa diversidad que tenemos en Europa y países cercanos (que ya sabemos que esto no va solo de Europa).

Jessy Matador

La cara que se me debió quedar cuando descubrí que me gustaba la canción de Jessy Matador representando a Francia en 2010.

Y aquí es donde inevitablemente me tengo que ir hacia la cruz de la moneda. Es ya tendencia instaurada cantar todos en inglés y a pasar un rodillo uniformador por ciertos estilos de canción para hacer el típico producto eurovisivo. Que le den, no digo que tenga que salir a cantar todo el mundo en traje regional, pero es una pena y llega a aburrir tanto inglés y tantas canciones sin personalidad. Aparte de eso están las modas, y es que Eurovisión suele dejarse influir por lo que es tendencia musical ese año, inevitable en el intento de algunos por pescar votos entre las tendencias. Así tenemos los años de los violines, de las baladas, del dubstep, del indie… además de los inevitables “esta canción me suena a…”, “este tío/a va de…” o los cutres intentos de copiar algo que funcionó bien el año anterior.

Los frikis. Aquí ya sí que me salgo del todo de lo musical. Los frikis en Eurovisión son un hecho, están presentes todos los años, todos podemos recordar a varios de anteriores y a veces ganan y todo. También es inevitable, en 2 horas de música tienes 3 minutos para hacer que alguien se fije en ti y te vote. Y a mí me encanta, llamadme simple, pero me hacen mucha gracia los esperpentos a los que se puede llegar por llamar la atención. Y a veces también me sorprenden para bien, tenemos a los heavys vestidos de monstruos de Lordi a los que luego me aficioné o Conchita y su barba, a la que creo que acompañó un temazo y una gran interpretación y puesta en escena. Y es que los frikis pueden llegar a ganar, pero suelen necesitar algo más.

Rodolfo_Chikilicuatre_-_ESC_2008

Rodolfo Chikilicuatre, nuestro friki particular, que quedó decimosexto en 2008, tercera mejor posición de España en la primera década del siglo XXI.

Lo social. La gala del sábado genera una cantidad de conversaciones entre amigos, familia o compañeros de trabajo el domingo y lunes siguientes que, sencillamente, no está al alcance de ningún otro evento musical. Es una ocasión inigualable para hablar de música con prácticamente cualquiera. Lo normal es que cada persona tenga sus gustos que provocan que coincidir sea complicado, sin embargo, Eurovisión por su alcance, audiencia y variedad hace que tengas la conversación con mucha gente. Aparte de la interacción física, la digital es ingente. Las redes sociales arden y me encanta comentar cosas por ellas o leer comentarios de la gente. También aquí te puedes encontrar a la persona menos pensada, de gusto musical diametralmente opuesto al tuyo, con la que coincides de lleno en el gusto por el festival.

epicsaxguy

El Epic Sax Guy como la mayor demostración del humor eurovisivo de internet.

Parafernalia. Los despliegues tecnológicos que se llegan a hacer en cada una de las ediciones suelen ser impresionantes. El del año pasado, Estocolmo 2016, personalmente me dejó loco. Con un presupuesto de 13 millones de euros, en un recinto de 16 000 espectadores con un escenario de 15,5 metros de altura, 50 de ancho y 32 de profundidad y una iluminación que te caes de culo. Para que se note que Osram es patrocinador, se desplegó un panel LED de 900 m2 que abarcaba el fondo, el suelo y diferentes paneles capaces de crear sensaciones de profundidad e ilusiones ópticas. Es lo que utilizó el representante bielorruso para llevar lobos al escenario ante la imposibilidad de hacerlo de verdad.

escenario Estocolmo 2016 rtve

El escenario de Estocolmo 2016 y su impresionante iluminación y volumen.

Aparte del recinto del festival, que suele ser lo que más me impresiona, hay siempre un especial cuidado por la imagen, el marketing, se hacen actuaciones muy cuidadas en las galas de final y semifinal y a veces nos sorprenden con vídeos muy currados y originales antes de cada actuación. Internet también se vuelca, tenemos los hashtags con banderita en Twitter, un montón de información y noticias en las webs, a los que acompaña un cuidado canal de YouTube que genera millones de visualizaciones, listas de Spotify y hasta una web que ha sacado Google en la que muestra cuál sería la clasificación si se basase en el número de búsquedas por países.

La geopolítica y las teorías conspiranoicas. ¿Qué sería Eurovisión sin el “claro, le ha votado porque es su vecino”? Cómo se reparten los puntos entre sí las antiguas repúblicas soviéticas, el círculo nórdico, que siempre le demos puntos a Rumanía, que esperemos que Portugal nos dé alguno y no lo haga, que nadie quiera a Reino Unido… todo eso es lo habitual cada año y, aunque yo creo que no puedes ganar sólo teniendo vecinos, siempre es el consuelo que nos queda cuando no nos vota nadie. Realmente es un reflejo interesante de cómo se mueven las simpatías en Europa.

eurovotes2

Además de todo eso, está mi favorito: las teorías conspiranoicas. Que si Azerbaiyán gana porque tiene petróleo, que si es interesante que este país tenga un buen resultado por determinada situación, los piques entre Ucrania y Rusia de estos dos últimos años… Sinceramente, creo que por detrás del festival hay muchos hilos movidos, tenemos a la Unión Europea de Radiodifusión organizándolo, donde la mayoría de sus miembros son cadenas públicas, tras la que hay gobiernos, que manejan diplomacia y opinión pública. Aparte, muchos estados dan sus puntuaciones con jurado, algo que es bastante fácil de controlar. Como todas las teorías conspiranoicas, sólo nos queda especular hasta donde son verdad o mentira, lo que siempre genera unos razonamientos y debates divertidos.

Por último, comentaré que Eurovisión es una cosa muy grande, aunque a mucha gente le preocupe una vez al año y si da la casualidad que les pilla delante de la tele ese sábado por la noche. Os voy a soltar los datos citando a la Wikipedia: «El festival ha sido transmitido cada año desde 1956, siendo el programa de televisión más antiguo que aún se transmite en el mundo, recibiendo en 2015 el récord Guinness como la competición musical televisiva más longeva del mundo. Además, es el festival de la canción más grande en términos de audiencia, la que se ha estimado entre 100 y 600 millones internacionalmente. El evento es transmitido en todo el mundo, incluso en países que no participan en el mismo». Sumado a la audiencia televisiva a nivel mundial, las entradas para asistir a la gala duran minutos, ya he mencionado los vídeos de YouTube que suman cientos de millones de reproducciones o los cientos de miles de tweets que se publican durante las galas, donde hasta las semifinales son trending topic ya desde la primera canción.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s