Crítica de Finisterra Ópera Rock de Mägo de Oz

Insistiré siempre en que las crónicas y las reviews no me gustan porque me parecen aburridas de leer, pero ciertas ocasiones especiales como ésta lo merecen. A principios de los 2000 yo, muy joven, me iniciaba en el mundo del heavy metal gracias a los discos de los siempre clásicos Marea, Saratoga, Tierra Santa o Warcry, pero aquellos que rompieron el hielo cuando los escuchaba en los 40 Principales fueron Mägo de Oz. Ese acercamiento a los medios de masas que tanta crítica les valió a mí me sirvió como rito de paso, descubrir que había algo más allá de lo de siempre. Fue en el 2000 cuando salió Finisterra, el disco que llevó a Mägo al gran público y que, parece que no, cumple ya 15 años, motivo por el que han decidido regrabarlo adaptándolo a los cambios que ha ido sufriendo la banda desde entonces, que no son pocos. Desde aquel 2000 he seguido su trayectoria activamente y, aunque sin el fanatismo adolescente del principio, he comprado sus discos y asistido a sus conciertos.

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Portada ganadora del concurso, realizada por Marcos Rodríguez

¿Por qué no dejáis el disco tranquilito?

Para empezar me gustaría responder a esta pregunta que, no sé si a ti se te habrá venido a la cabeza, pero a mí es la primera que lo hizo cuando me enteré de que lo iban a regrabar. No reeditar, remasterizar, sacarlo con canciones inéditas, etc, no, regrabar, con todo lo que ello implica. Creo que hay un par de motivos, uno artístico y uno práctico. El artístico es el que podrás leer en las entrevistas: se cumplen 15 años de un disco que fue muy importante a nivel compositivo y de repercusión mediática y de ahí el volverlo a grabar adaptándolo a los cambios del grupo. Txus dice en esta entrevista que es el disco que les hizo dejar de ser músicos amateur, que tocaban por divertirse, a dejar sus trabajos y dedicarse profesionalmente a ello, cosa que cambia completamente la forma de enfocar el grupo que ahora paga tus facturas. Hay que estar un poco loco para lanzarse a esta regrabación pero, ¿por qué no?

El práctico es mucho más prosaico, y es que Mägo no tiene control sobre su propio disco del 2000. Aquél disco fue lanzado con la independiente Locomotive, como todos hasta el último con ellos Gaia II en 2005, tras el que La Ciudad de los Árboles fue ya lanzado con la multinacional Warner, su actual discográfica. No acabaron bien con Locomotive, la cual terminó echando el cierre sin resolver las disputas legales de propiedad intelectual y demás, llevando la pregunta a mi cabeza de para qué sirve la SGAE. No conozco el detalle, imagino que el grupo tendrá los derechos de las canciones para hacer lo que quiera con ellas, supongo que también derecho a cobrar royalties por ellas, pero no creo que a reeditar el disco tal cual. El Finisterra original se ha convertido en una joya de coleccionista que puede alcanzar los 50 euros de segunda mano en ebay, pero hace mucho que no se encuentra en las tiendas. Así que, en todo un alarde de “pues me lo monto yo”, esta regrabación puede obedecer a recuperar el control total de uno de sus discos más míticos.

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Ilustración de Adrián Iglesias, 2º puesto del concurso para realizar la portada de Finisterra Ópera Rock

¿Cómo se enfoca Finisterra 15 años después?

Mucho ha cambiado Mägo desde entonces y si esperabas una regrabación tal cual puedes no escucharlo directamente. La parte instrumental de la banda se ha vuelto mucho más compleja, les encantan los arreglos orquestales y, el cambio obvio, ya no está Jose Andrea. Además estas canciones llevan acumulados 15 años de giras en los que se han ido adaptando a la formación del grupo, cosa que se tiene que notar. Por todo ello, creo que habría sido un error regrabarlo tal cual, la evolución se tenía que notar y, para qué vamos a engañarnos, si quiero escuchar el Finisterra original me pongo el Finisterra original. Pero vaya, estamos hablando de un disco mítico, tampoco creo que darle 15 vueltas de tuerca y añadirle cosas que iban a sonar forzadas le fuese a hacer ningún bien. En este aspecto, me parece que el grupo ha sabido encontrar un adecuado punto intermedio de evolución entre el no hacer nada y la reinvención que nadie reclama.

Dentro del enfoque de Finisterra 2015 no podía faltar un habitual del grupo estos últimos años, las colaboraciones. Finisterra 2000 ya era un doble CD conceptual ambicioso que no andaba falto de colaboraciones, pero en la edición 2015 se me salen de la gráfica. No digo que sea malo, digo que son muchas. Venimos viendo que en los grandes discos como Gaia II o en las regrabaciones como la de Fiesta Pagana el grupo tiene una gran capacidad de tirar de agenda y llamar a los principales cantantes del heavy nacional. Aquí no se han quedado cortos y podemos encontrar a Leo, a Carlos Escobedo o a Sherpa, entre otros. La lista completa de colaboraciones por temas la tenéis en Wikipedia.

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Zeta y Leo durante la grabación del disco

Los pros

Tenía miedo de que se pasasen de barrocos con la parte instrumental de este disco, que la recargasen en exceso. Finisterra triunfó con sus melodías sencillas en muchos casos, sus solos de guitarra y violín ampliamente reconocibles. En algunas canciones más y en algunas canciones menos, pero en general me puedo congratular de que hayan mantenido buena parte de esa sencillez intacta. Los arreglos, añadidos y las partes reinterpretadas están ahí, pero si no estuviesen estaríamos ante el disco original, que como ya he dicho, no necesito que vuelvan a grabar.

Las colaboraciones son también un acierto según mi punto de vista. Ya he comentado que no son pocas ni poco importantes, pero eso no es todo. Puedes rodearte de buenos cantantes y que al final te quede forzado el tema. No ha sido así, y creo que han sabido encajar bien las canciones con los diferentes tipos de voz. También contribuyen a darle ese toque diferente pero sin perder la esencia al disco. Así, canciones que ya tenían colaboraciones de por sí, ya sea en Finisterra 2000 o en los directos inmediatamente posteriores de Folktergeist o A Costa da Rock, son recolaboradas con nuevos cantantes, véase Finisterra, El que quiera entender que entienda, Astaroth o ese peculiar Conxuro que creo que ha quedado muy propio. Pero también otras vírgenes de colaboraciones son reinterpretadas por Leo, por ejemplo, en el single 2015 La Cruz de Santiago (y con gran protagonismo en el disco en general), Carlos Escobedo en Los Renglones Torcidos o un potentísimo Manuel Escudero en la Santa Compaña.

Resulta curioso como varias de las colaboraciones son cantantes que se rumoreó que iban a sustituir a Jose cuando éste se marchó. Ahí tenemos a Leo, por supuesto, pero también a Cristian Bertoncelli o a Toni Menguiano. Y otras curiosas colaboraciones son las de las dos cantantes completamente ajenas al mundo del Heavy Metal que le dan un toque diferente a las canciones. Una espectacular Duerme… con la soprano Pilar Jurado o una diferente Tres Tristes Tigres con la bonita voz de la popera-coplera Diana Navarro, que ya colaboró en Gaia II. Soy muy fan de este tipo de intercambios entre estilos, siempre me parecen enriquecedores.

Los contras

El pro de las colaboraciones a las voces viene a suplir lo que para mí es el gran contra. Para qué vamos a engañarnos, no está Jose, y Finisterra no puede ser lo mismo sin Jose. Es un disco que estaba hecho para él cuando además estaba en su mejor momento y muchas canciones no son lo mismo sin él. No digo que Zeta sea mal cantante, pero no llega donde llegaba Jose en muchas partes, no hace lo que hacía él y muchas veces tienen que suplir esta carencia con coros o, lo dicho, con las colaboraciones (ahí es donde Leo se luce). Hay que coger este disco asumiendo eso y lo disfrutaremos más, seremos más felices escuchándolo. Por cierto, opino que el Jose de 2015 tampoco habría llegado donde el Jose de 2000, así que es probable que el resultado Zeta haya sido el mejor posible. Sencillamente creo que hay canciones como Satania o la Danza del Fuego que se quedan flojas, sin embargo, rompiendo una lanza a su favor, diré que su voz encaja muy bien en otras como, por ejemplo Es hora de marchar. Al final, como comento, la cosa queda bastante bien cubierta con las colaboraciones, pero no se puede evitar el sentimiento de nostalgia. Y ya si lo comparas con los directos inmediatamente posteriores a Finisterra como Folktergeist o A Costa da Rock, donde Jose se luce y se mueve en su salsa, el sentimiento es aún mayor.

Conclusión

Claro, comentado esto, la aceptación de este disco dependerá de la percepción de cada uno. Los habrá que asuman mejor que 2015 no es 2000 y abordarán este disco como lo que es, con sus virtudes y sus defectos, y los habrá que opinarán que, para hacer esto, mejor que no hubiesen hecho nada.

Personalmente, mi balanza se inclina hacia que me gusta el disco. La ausencia de Jose pesa menos que el gran repaso instrumental que le han hecho al disco y a las acertadas colaboraciones que apoyan una reinterpretación acertada de algunos de los temas. O sin reinterpretación, que sencillamente cantan lo mismo pero con el toque diferente que le da otra voz. Mi favorita va para la Santa Compaña, aunque me gusta también mucho el single de la Cruz de Santiago. Espero no haberos aburrido mucho, ya que cada uno saque sus propias conclusiones, esto es sólo una más.

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